lunes, 28 de junio de 2010

Personas y mundos en el diseño


por Mariluz Soto Hormazábal

¿A qué nos referimos con mundo? A partir de la conferencia de Mauricio Tolosa, “El profesional de las comunicaciones en el fin del mundo” que dio en el contexto del día del Relacionador Público, se visualizan dos distinciones de mundo, una desde el punto de vista geográfico y de nuestro entorno más cercano, las comunidades con las que interactuamos a diario.
Nuestros entornos más cercanos, son nuestros mundos, identificamos las distintas comunidades a las que pertenecemos en distintos niveles o grados de participación tanto en ámbito social, educacional, emocional, espacial o profesional.

Así como, la proyección de la familia es la sociedad, nuestros mundos personales son la proyección del mundo entero, y se ven enfrentados a distintas situaciones comunicacionales, en la que varia la magnitud, pero no el impacto dentro de la comunidad, escenarios dinámicos, capacidad de enfrentar problemas comunicacionales, interacciones con diversos productos y actos comunicacionales, y la relación que con ellos se establece, son algunas de las situaciones cotidianas.

La manera en que nos movemos dentro de nuestro o nuestros mundos es la proyección de cómo nos relacionamos hacia el exterior… es a partir de pequeños mundos que se puede ir trasformando, configurando y reconfigurando desde lo parcial a lo total.

Desde mi mundo del diseño, diseño nacional, local y emergente, es que observo al mundo y analizo como es el estado actual, como se va formando y evolucionando nuestro estar “diseñadores jóvenes” como forjadores de un futuro que debería ser de vanguardia, prometedor en propuestas y con un cambio tanto a nivel conceptual como práctico.

Enfrentamos el desafío de mejorar el diseño nacional, mejorar en el sentido de renovación, de la capacidad de observación y aplicación de nuevas metodologías y herramientas que van fluyendo en innovación, en digitalización, en “hacer la diferencia” dentro de los avances actuales, en como se funde la tradición con la modernidad, como enfrentamos el futuro cercano y lejano, para consolidar una mirada consistente y lo suficientemente flexible para mantenerse en constante adaptación.

Al contrario del enorme desafío que se presenta en el párrafo anterior, la actitud y el desenvolvimiento de los “diseñadores del futuro”, es una excesiva desmotivación, baja autovaloración, preocupación desmesurada por el reconocimiento económico, las expectativas siempre son muy grandes comparado a lo que realmente se obtiene. Estas son las emociones instaladas y es “vox populi” en un profesional del diseño.
Mirándolo desde esta perspectiva, nuestro mundo joven del diseño se presenta inseguro, triste y de gran desilusión.

¿Pero que hacemos para el gran anhelado cambio? Lejos de la eterna critica a las escuelas de diseño, lo que es a nivel nacional e internacional, depende principalmente de cada persona, de cada profesional que se forma, y de no crear visiones erradas.

Esto se observa en la baja participación en foros, sitios Web, actividades que promueven el conocimiento y necesidad de aprendizaje constante. La interacción con otros profesionales o estudiantes permite validar los conocimientos adquiridos, vincularnos con otros profesionales que pueden complementar nuestros “haceres creativos” aporta una nueva dimensión de exploración que genera mejores resultados, diferenciadores y que abren nuevos nichos que son, sin duda, aportes al crecimiento y valoración de la profesión.

La crítica es generalizada, profesionales en que la búsqueda laboral no prospera o que la desilusión por la inexperiencia en la búsqueda los lleva a trabajos que no cumplen con sus expectativas… la pregunta es… ¿qué están entregando? ¿Qué diferencia y factor diferenciador entregan a aquellos empleadores que buscan mejorar sus empresas? Este debería ser el punto de partida, el autoconocimiento, la capacidad de autoanálisis y de una sincera autovaloración, es lo que puede marcar la diferencia a la hora de buscar un empleo. Estos aspectos son claves en determinar nuestro mundo de posibilidades laborales.

Debemos entregar una propuesta inteligente e innovadora, no basta sólo con bocetos gráficos, sino que mostrarnos “diseñadores” desde una propuesta personal, un compromiso que forma la identidad como profesional, es lo que nos determina dentro de nuestros pares y mundos.

Junto con la propuesta es asumir la gran responsabilidad de ser parte del diseño del mundo, desarrollando habilidades comunicacionales que nos permitan vincular y vincularnos, que permita la interacción de nuestros productos como nuestra propia interacción, apropiarse de una actitud participativa porque en todo ámbito se requieren distintas visiones, distintos criterios que van formando objetivos, metas y compromisos con mayor amplitud y cada vez más cercanos a la realidad de los mundos que convergen en un mundo país, por ejemplo.

Los diseñadores, somos parte de la comunicación con el diseño de diversos productos comunicacionales, hacemos posible la interacción entre comunidades, desarrollamos identidades personales y corporativas, diseñamos pequeños mundos. Así como en la comunicología el centro son las personas, para el diseño también lo es, no se requieren bellos productos, sino que permitir la comunicación a través de productos que faciliten, potencien o generen acciones. Los productos son sólo adornos si no cumplen con generar una relación con ellos, la experiencia usuario y su exploración.

lunes, 10 de mayo de 2010

Comunicación virtual no es siempre comunidad virtual

Por Mariluz Soto

Las redes virtuales, utilizadas por la mayoría de las personas que diariamente navegan por internet, son un medio de comunicación rápida que contribuye con la propagación, difusión y posicionamiento de una persona, producto o institución. Veloz expansión y creación de nuevas herramientas virtuales, acelerado crecimiento dependiendo de la inversión de tiempo destinado a ello y del movimiento que se genere dentro de las comunidades.
Circulan muchos nuevos conceptos asociados a las redes virtuales, adaptando los existentes a esta nueva o no tan nueva forma de comunicación. Nuevas son las denominaciones que se les ha atribuido a los comportamientos o acciones que ocurren dentro de las comunidades virtuales.
Los conceptos que se asocian a estos comportamientos y crecimiento de las redes, explican y vinculan la comunicación entre las personas a través de un ordenador, los que permiten que las plataformas de interacción se transformen en un macro producto comunicacional contenedor que genera la instancia de relación que identifica y representa a un determinado sujeto o grupos de personas.

Macro producto comunicacional virtual
La permanencia y vida de una comunidad virtual depende del desempeño y movilidad de los actores identificados con roles principales, uno es el creador de la comunidad que será quien articula y gestiona, contenido y acciones, y otro son los miembros de la comunidad que son quienes dan interacción, comunicación y tejen las acciones e intercambios claves para su conformación. Los creadores de estas comunidades virtuales son quienes proponen y establecen objetivos comunes para que tenga la trascendencia esperada, los usuarios deciden pertenecer o no.
Las comunidades virtuales no dependen de la idea concebida de los creadores o de quienes dan esta denominación a las plataformas de interacción, las que aunque tengan las herramientas e interfaz 2.0 necesarias para que esta ocurra, si la comunicación entre los participantes no es lo suficientemente solida e interconectada, no se constituirá la comunidad. Es fundamental el rol del creador, debe convertirse en gestor de comunidades virtuales, con manejo en herramientas 2.0, conocimiento del comportamiento del usuario y como mantenerse en constante mejora digital para entregar óptimo servicio y dedicación a los miembros de su comunidad. Dentro de los conceptos claves, no está incluido algún tipo de medición que permita establecer cuáles son comunidades y cuáles no.
Desde este punto de vista de cómo se conforman las comunidades, facebook, no es una comunidad virtual o una red social, es una plataforma de interacciones 2.0 que permite eventualmente la comunicación entre personas mediante un medio digital y que según su utilización se puede convertir en albergue o centro de distintas comunidades virtuales. Es así como los grupos, que utilizan esta plataforma masiva, son creados con el fin de conformar una comunidad. Las personas que utilizan facebook como un medio de comunicación, generador de contenido y de hacer interactuar a sus “amigos”, permiten que estos se conozcan, debatan e instalen diálogos enriquecedores para ampliar visiones y enfoques, en este caso es posible que se genere comunidad. Con esto enfatizamos que no se crean comunidades solo por el rótulo de “comunidad virtual”, se requiere interacción, comunicación y objetivos colectivos entre las personas.
La confusión se origina, desde mi punto de vista, en los términos que se han dado a distintos tipos de adhesión a las páginas, blogs o grupos. Las expresiones utilizadas como “unirse a un grupo” es mas comunidad que “seguir un blog” y “ser amigo”, este último no es precisamente conformarse como un grupo de personas con iguales objetivos compartidos sino que depende netamente del uso que se dé, en este caso, a facebook. En cuanto a la comunicación que se genera en estas diversas plataformas tanto en amistad, seguir, fans o en otros casos de lectores anónimos es una forma de hacer públicos los gustos, preferencias, emociones, sentimientos o simplemente una forma de dejar un saludo. Utilizando las opciones 2.0 que entregan las plataformas es posible, comentar, marcar como favorito, compartir, etc. generando una comunicación en la interacción o lo que propio emisor quiere dar a conocer sobre un tema o sí mismo. Evidenciando la necesidad de comunicar, de ser escuchado o, en este caso, leído.
Una comunidad siempre requiere personas que interactúen y que se relacionen. En internet, como soporte, la interacción ocurre con diversas herramientas 2.0 que han hecho posible respuestas en tiempo real y que posee funciones que se asemejan a actos humanos. Este intercambio de acciones se lleva a cabo con productos comunicacionales digitales creados y desarrollados para este fin. Todo este movimiento puede generar o se puede producir en una comunidad virtual, la cual se cobija y alberga en una plataforma tecnológica, la que consideramos macro producto comunicacional porque su diseño, creación, tratamiento y utilización propicia un espacio para generar interacción entre personas – usuarios- y desarrollo de comunidades, las que en este medio son virtuales

Productos comunicacionales virtuales
Los productos comunicacionales enriquecen y facilitan la comunicación e interacción entre los participantes de una comunidad. En el caso de la utilización de los medios digitales, se desarrollan similares productos con los que interactúan las comunidades humanas pero con mayores posibilidades de velocidad en la expansión, economía y de disposición de un espacio común para la difusión de estos.
En los productos comunicacionales digitales, la identidad es tan clave como en las comunidades humanas, en la virtualidad va desde el avatar hasta piezas graficas y la comunicación se concibe a través de medios estáticos o dinámicos. Estos últimos aumentan las opciones de entendimiento considerando la percepción de las personas y la facilidad de comprender mensajes a través de la entretención del movimiento, siendo una de sus fortalezas.
La vinculación de los productos sustenta la estabilidad y permanencia del macro producto comunicacional, provoca la constante mejora del servicio y de las funciones de la plataforma tecnológica. Vincular los productos permite mantener la coherencia entre cada uno de ellos y aumentar el sentido de pertenencia.
Al igual que los macro productos, los productos comunicacionales asociados a una comunidad virtual deben contemplar un constante análisis para una mejora permanente en los parámetros determinados que establecen procesos de comunicación e interacción efectivos. Establecer métodos de medición e identificación de las posibilidades de mejora es clave para que una comunidad virtual pueda evaluar cuáles son los recursos tecnológicos que requiere potenciar o implementar tanto a nivel de macro productos como de productos comunicacionales.

domingo, 2 de mayo de 2010

Carolina, los escupos y la comunicación



Por Mauricio Tolosa
Aterrizando en Chile me encuentro con Carolina Tohá, en primera página de “El Mercurio”, insultada y escupida en un Primero de Mayo.
Tantas otras  imágenes se me vinieron a la memoria. De golpe, la de muchos “Primero de Mayo” en que estuve en la calle, en alguno codo a codo con la misma Carolina, celebrando el día de los trabajadores y esquivando a la policía de Pinochet. Luego la inolvidable noche del triunfo de la Fuerza de Cambio en las elecciones de la FECH, en la Escuela de Ingeniería, en la que algunos exaltados del “MDP” nos tiraron botellas y otros objetos cuando íbamos saliendo, protegiendo a la entonces emergente líder nacional Carolina.
Las botellas y los escupos están instalados desde hacer rato en la política chilena, en la convivencia nacional. Quizás uno podría justificar que son el eco lejano de los asesinatos, las desapariciones y las torturas que asolaron Chile, especialmente, al movimiento político y ciudadano durante tanto tiempo. Hoy la virulencia, la descalificación, los escupos, son el lenguaje más común en las redes sociales chilenas cuando alguien realiza un planteamiento político o una crítica, los fanáticos de distinto sello no pierden oportunidad para externalizar el vomito del insulto.
Por eso mi primera reacción ante la agresión a Carolina, mi antigua y distante amiga, es de apoyo. Si a fines de los setenta, me comprometí en la lucha contra la dictadura, como tantos otros “adolecentes inconscientes”, arriesgándolo todo y sin pedir nada a cambio, fue principalmente  porque quería vivir en un país donde leer un libro, escuchar una canción o emitir una opinión o ser diferente, no fuese motivo de sanción, detención, tortura o agresión, por parte de nadie.
Hoy, Chile avanza con anteojeras hacia una crisis enorme en su desarrollo estructural y humano. La ceguera de la clase política y dirigente del país, el interés por la política y el negocio de corto plazo, la debilidad de las instituciones y la mediocridad de los medios de incomunicación tienden un velo que nos impide ver la magnitud y dificultad de los desafíos. 
Construir el respeto y la valoración de la diferencia, la capacidad de conversar, expresar y escuchar, de abrirse a nuevas ideas y planteamientos es el primero de los desafíos. La comunicación, es primero.

martes, 13 de abril de 2010

El aborto, como mirarlo?


Por Francisca Aguilar


Cuando tomamos el tema del aborto para educar a las personas sobre su significado, consecuencias y en otros casos, beneficio, es importante entregar las herramientas que lleven a las personas a elegir o decidir qué es lo mejor para ellas, independiente del marco de creencias que las sociedades, países o juicios existan sobre el tema.
Al investigar nos damos cuenta que su legalidad y el carácter de ella se relaciona con el devenir diario de un país. Existen comunidades que presentan una sobrepoblación que les impide integrar un hijo más al grupo familiar, ya que sería un ente desestabilizador de la propia economía. En otros espacios mundiales donde la tuberculosis, VIH-Sida y la malaria son enfermedades que inciden en la mortalidad infantil, también conducen y determinan la planificación, el deseo y/o el control de la natalidad por parte de las mujeres.
Actualmente la mujer vive un despertar que en Latinoamérica y hace algunas décadas en Europa, las ha conducido a fortalecer y trabajar por la realización de su proyecto profesional. Este hecho ha determinado fuertemente las “pocas ganas” de ser madres.
En otras realidades donde las posibilidades parecen ser escasas, donde educarse es un privilegio y el tener un trabajo también, la llegada de un hijo sería aún más complejo.

El aborto como acción surge a partir de un individuo que no desea ser “madre” o “padres”. En ella o en ellos no existen las ganas de transformarse en personas que puedan ser parte de un proceso de creación, formación e independencia del humano que como hijo darán al mundo.

Para entender un poco más, diremos que el aborto es la interrupción de la vida en su proceso de gestación; es cuando el “ser” que crece en el vientre de una mujer/madre no llega a nacer. Existen diversas razones del porqué dicho proceso no llega a su fin, sin embargo, la mayoría de las veces su intervención o interrupción ocurre desde la acción directa o indirecta de una persona, sea este médico, la propia madre, una partera, algún químico o quizás una operación quirúrgica.

Si bien los abortos no solo se producen por la intervención de la mano del hombre sino de forma natural o lo que se conoce como “aborto espontáneo”, debiéramos de preguntarnos: ¿Por qué no desear un embarazo?:
1. Porque soy escolar
2. Soy muy joven
3. Estoy sobre los 40 años
4. Por no contar con los recursos económicos
5. Tener una salud compleja
6. Por no tener contemplado ser madre
7. Porque fui violada
8. Porque no quiero ser madre soltera
9. Porque mi cultura vive una sobrepoblación
10. Porque existen muchas enfermedades
11. Porque me falló el anticonceptivo
12. Quiero realizarme como profesional
13. Porque tengo SIDA
14. Porque soy adicta
15. Porque mi hijo viene enfermo

Estas 15 razones, que podemos entender como distinciones, nos permiten ampliar nuestro entendimiento y meditar el motivo que conduce a un individuo a finalizar con la vida de “otro” ser humano. Ciertamente esta es una de las múltiples formas de ver y reflexionar sobre el aborto, las otras pueden surgir de esas 15 o más razones que llevan a una persona a tomar esa decisión, sea esta la madre, su familia, la cultura, la religión, la sociedad, su pareja, el marido, etc.

Para entender el tema, es importante hacernos preguntas y ver qué respuestas construimos en conjunto. La idea es ver más allá de nuestro campo de valores, prejuicios o limitantes socioculturales y hacer el intento de reconocer la práctica del aborto como una de las acciones que en nuestra región se realizan con mayor frecuencia de lo que revelan las cifras. Ejemplo de ello es lo que sucede en América Latina, donde las cifras oficiales del aborto difieren de las reales producto de la legalidad e ilegalidad del proceso en algunos países.
En América Latina y el Caribe, alrededor de cuatro millones de mujeres se realizan un aborto del tipo inducido cada año. De ellas, un millón 400 son brasileñas, y se estima que una de cada mil muere por causa del aborto desarrollado en lugares clandestinos. (ver artículo)
En el mapa de colores que se adjunta, aparecen las diversas situaciones que viven los países del mundo en relación al aborto. Allí se indican los parámetros y límites que permiten o no permiten su realización. Chile, Nicaragua y el Salvador, son los únicos países en el planeta que -según dicho mapa- no permiten el aborto en ningún caso. Observar imagen:

Si observamos, uno puede distinguir que tanto las naciones desarrolladas, como las que están bajo la línea de la pobreza a nivel mundial -donde gran parte de los habitantes están expuestos a enfermedades contagiosas- y que, además, cuentan con una sobrepoblación, integran el aborto como posibilidad.

Si bien la razón más clara del aborto es el “no deseo” de engendrar un niño. También sucede que en la actualidad las niñas comienzan su vida sexual a muy temprana edad, por ejemplo en Chile se estima que comienzan a los 15.5 años promedio. A lo anterior se suma la falta de conocimiento sobre el manejo de los anticonceptivos.

Paralelamente, los números señalan que en América Latina las cifras aumentan no solo por los abortos realizados sino por un tema aún más complejo y que se relaciona directamente con la mortalidad de las mujeres a partir de dicha práctica, en especial cuando utilizan vías clandestinas. Las cifras oficiales señalan que las muertes suman alrededor de cuatro mil 760 muertes oficiales en la región, sabiendo que los dígitos reales suman cerca de 10 mil en total.

El aborto es un tema que requiere meditación, observación, empatía y decisión, sea en contra, a favor o de indeferencia pura. El aborto no concluye con nuestras creencias o absolutismos, requiere de entendimientos, de informaciones, antes de condenar como si pudiéramos hacerlo…es un tema amplio y que requiere de la misma actitud para conversarlo.

martes, 30 de marzo de 2010

Vínculos y relaciones




Por Ricardo Higuera Mellado


Una madre y su hija se acarician y se ríen en una complicidad única. Como si lo hubieran acordado secretamente, deciden olvidarse del ajetreo y del calor que caracteriza ese viaje en el metro de Santiago –en un verano que se resiste a terminar- y se lanzan en un juego en donde las sonrisas coronan la fortaleza de un vínculo que parece irrompible. La madre acaricia su cabeza y juega con el pelo que cubre, en dos moños, las orejas de su retoño. Toma su cara, aprieta suavemente sus mejillas, le habla despacio –casi susurrando- y en lo que parece el chiste más divertido que su hija haya escuchado jamás, la niña estalla en una carcajada tan estridente y contagiosa que no logra mantenerse de pie. Se arquea para contener una felicidad que quiere escapar de su estómago, de sus manos, de su cuerpo. Su cara se vuelve roja y sus pequeños ojos se humedecen hasta que una pequeña lágrima se escapa y cae por su mejilla derecha. Con las palabras entrecortadas, le pide a su mamá que no siga, que se calle un poquito –se pone un dedo sobre los labios, pidiéndole silencio-, mientras intenta recuperar el ritmo acostumbrado de su respiración.


El tren avanza dos estaciones más y del abrazo que las lleva entre túneles, personas, conversaciones y estímulos visuales, esta vez es la niña quien decide actuar. En lo que pareciera un secreto –quizás el más importante de la vida, por la seriedad con la que se acerca-, se aproxima a su oído de su madre, le dice un par de frases y en menos de cinco segundos, de la boca de su progenitora sale una explosión del sorbo del agua mineral que, inocentemente, bebió mientras puso atención las palabras de su hija. Nuevas carcajadas y una vez más, en esa sincronía, logran levantar un mundo privado, íntimo, un espacio en donde existían sólo ellas, con sus códigos, con su lenguaje, con su forma de relacionarse, con su manera de insertarse dentro de un espacio que se muestra tan ajeno e impersonal como ese medio de transporte.


Los vínculos que se dan a lo largo de nuestra vida, sumados a nuestras experiencias, estructura biológica, juicios, prejuicios y desarrollo psicosocial, son los que nos ayudan a construir nuestra identidad. Se transforman en un elemento clave, una base desde la cual nacen las conductas futuras y son un elemento central en la constitución de la personalidad de los seres humanos. Los vínculos, a juicio de expertos, se manifiestan de forma inconsciente y están presentes –se quiera o no- en la vida de hombres y mujeres. Tienen su raíz en la emocionalidad y se materializan en la conjunción de una emoción y otra o en el cruce de una emoción y un significado.

Un segundo paso en esta cadena está dado por la relación, concepto que cobra vida en distintos grados y que podría describirse como una manifestación de las múltiples aristas que surgen desde ese vínculo más puro, desprejuiciado, libre de calificativos. Las relaciones se van construyendo sobre la base de las experiencias que se viven en conjunto, de los acuerdos que se alcanzan, de los desacuerdos que rompen conversaciones, de las ideas, de las declaraciones, de los objetivos comunes, de las creencias o ideologías que separan a las distintas comunidades que habitan un determinado territorio. Adquieren distintos grados de profundidad en tanto se basan en un vínculo más arraigado en los cimientos.

Ante este panorama, es válido preguntarse: ¿es correcta la correlación vínculo-relación, en ese orden? ¿O es a partir de una relación que se va generando un vínculo entre las personas? Curioso es el caso del ámbito jurídico, en donde vínculo y relación están en un mismo nivel en términos interpretativos –relación laboral y vínculo laboral tiene, en este ámbito, el mismo valor-.

Independiente de la opción, queda en el aire la poderosa idea que el vínculo es efectivamente un componente más profundo en términos emocionales, en el aspecto constitutivo del ser humano. Muchas veces hemos escuchado que es más doloroso romper un vínculo que una relación, que las relaciones son más fáciles de armar y desarmar, de transformar o eliminar, pero que el vínculo tiene un valor que va mucho más allá. En el caso de esta madre con su niña, el camino más fácil sería afirmar que la correlación vínculo-relación es la correcta, que el vínculo sanguíneo ha condicionado su relación progenitora-hija y que desde ahí ambas han establecido los códigos, las reglas y el lenguaje que moldean su relación actual –y que condicionará la futura-. Pero, ¿y si fue al revés? ¿Tiene el mismo valor?

Es válido pensar que los vínculos también se pueden construir a partir del nacimiento y desarrollo de una relación, y que desde ahí es posible articular a pequeños grupos o grandes comunidades para trabajar por alcanzar determinados objetivos. Este ejercicio –vale la pena esta aclaración- amerita tiempo, constancia, dedicación, conciencia y presencia, para que la relación dé paso al nacimiento de un vínculo fuerte y poderoso, que sea capaz de aglutinar a dos o más personas, a un profesor con su alumno, a un par de amigos activistas preocupados por el medioambiente, a un grupo que persigue un ideal político o, como en este caso, a una madre con su hija.

El viaje terminó cuando las puertas se abrieron en la estación final. Un par de segundos antes, la niña bebió el último sorbo de su jugo. Su mamá, en tanto, buscó en su cartera un pequeño espejo con el cual corrigió la pintura de sus ojos, la que inevitablemente, y producto de las risas permanentes que acompañaron su traslado, se había corrido un poco. Cuando la grabación que guía a los pasajeros dentro del tren se escuchó por los parlantes, ambas se pusieron de pie, se tomaron de la mano, salieron y caminaron con destino hacia la salida, no sin antes decirse un nuevo secreto al oído, que terminó en carcajadas que se escucharon a lo largo de todo el andén.

martes, 23 de marzo de 2010

El terremoto de Jorge Ramos y Don Francisco

En Chile, en el hablar cotidiano, cuando algo trastoca el orden lógico o lo esperable, en la política o en el deporte o cualquier situación, se dice “esto es un terremoto”. Cuando algo es “un terremoto” rompe paradigmas, levanta preguntas y abre perspectivas y reflexiones inusuales para la comunidad o la sociedad en su conjunto.

Habitualmente, las catástrofes naturales o humanas abren espacios para preguntarse de manera más activa y penetrante. Recuerdo que en 1992, estaba en Nueva York, cuando los policías que habían golpeado brutalmente a Rodney King, fueron declarados “no culpables”, y estallaron las revueltas y saqueos en el South Central de Los Ángeles y muchos barrios pobres de Estados Unidos. Me llamó la atención, la radicalidad y la libertad de las conversaciones y debates que se instalaron en los medios de comunicación en los días posteriores: se hablaba del “fin del Sueño Americano”, de la pobreza escondida. América se miró profundamente y se abrió al cambio.

En menos de dos semanas, Estados Unidos modificó su imagen de potencia triunfante de la Guerra Fría y comenzó a surgir la de un país que tenía “en casa” los problemas sociales y humanos que pensaba que eran exclusivos del subdesarrollo. La reflexión sobre ese “terremoto social” fue sin duda uno de los puntos de inflexión de la campaña presidencial de 1992, y la transformación del contexto socio mediático fue un factor determinante en la victoria de Bill Clinton sobre George Bush.

Los desastres naturales también suelen instalar en las sociedades, momentos de debates profundos y cuestionadores. No sólo en Estados Unidos, como después de los Huracanes Andrew o Katrina, también en América Latina se recuerdan los intensos debates y reflexiones sobre el estado de la sociedad, después de los terremotos de Managua en 1972 y de la Ciudad de México en 1985, o del Huracán Mitch que desoló, en 1998, a Nicaragua y Honduras.

Por esto, quizás no es tan sorprendente que luego de visitar la zona del desastre en Concepción y recoger impresiones y testimonios, Jorge Ramos, destacado periodista y conductor de Univisión, escriba un artículo titulado “Dos Chile Tras el Sismo”, donde señala “que en realidad hay dos Chiles” y uno de ellos, el más pobre, apareció cuando el terremoto corrió el velo de la ilusión.

Lo que sí es sorprendente, es la respuesta de Mario Kreutzberger, el popular Don Francisco de Sábados Gigantes que descalifica de entrada las opiniones de Ramos. Aunque titula su nota “Con respeto”, a continuación de realizar una especie de autocrítica a la simplificación de sus opiniones en alguno de sus propios viajes a países en “situación de excepción”, concluye “me pregunté cuántas veces también me habré equivocado”.

El Mercurio, el diario conservador y más tradicional de Chile, destacó en primera plana “Don Francisco defiende a Chile”. En la nota Kreutzberger explica su reacción: “Si el artículo hubiese tocado a mi persona, no lo habría contestado. Esto no es sobre mí, es sobre Chile en el Terremoto”.

La respuesta de Don Francisco, es la reacción de uno de los íconos mediáticos e intocables del Chile actual, intentando con urgencia volver a colocar el velo que Jorge Ramos remueve o señala con su nota. Ese velo que se esfuerza por dejar traslucir sólo el pedazo de Chile casi desarrollado, exitoso, modelo en el manejo de la macroeconomía y en la fortaleza de sus instituciones, integrado a la OCDE y a todo el mundo. Paradojalmente quizás el chileno “más ciudadano del mundo”, que desarrolla con éxito su empresa de comunicaciones en Estados Unidos, es quién descalifica la opinión de un reconocido periodista por ser foráneo. Molesto, como argumento validador de sus opiniones, Kreutzberger señaló a El Mercurio: “Nací ahí, y tengo la percepción de mi pueblo”. 

La dificultad de conversar 

No se trata de quién tiene la razón. Si quién dice que no puede ser la presidenta de un país la que deba “decretar” si hay tsunami , o que los sistemas de alerta no funcionaron y costaron las vidas a cientos de personas, o que el bello aeropuerto de Santiago estaba diseñado para París donde no conocen los temblores, o que los saqueos fueron por desesperación o por codicia, o que los vecinos se hayan armado y encendido hogueras para protegerse de los asaltantes, o que miles de chilenos solidarios viajaron espontáneamente desde cientos de kilómetros hacia las zonas afectadas llevando ayuda, o que se recaudó una cifra record de ayuda en una “teletón” solidaria.

Lo importante, hasta por razones terapéuticas, es establecer la conversación, levantar las preguntas. El problema es que Chile tiene una auto percepción coagulada y defendida conscientemente por los administradores de imagen del modelo. Una imagen que se administra con mayor facilidad reposando sobre el pánico a disentir, al que tiene una visión diferente, al que cuestiona el estado de las cosas, al que hace preguntas más de fondo.

Las evidentes observaciones de Jorge Ramos, las obvias preguntas que surgen de las mismas, no están presentes en los medios de comunicación masivos de Chile. En la cobertura del terremoto, la televisión, se ha preocupado más de la mal llamada “nota humana”, que mantenga la sintonía a través del horror o de la gloria, que de buscar explicaciones, o de preguntarse y abrir perspectivas.

Los canales de televisión, y Don Francisco los defiende muy bien en su nota “se unieron en un maratónico programa que logró recaudar la cifra record de 75 millones de dólares”. La Teletón es desde hace décadas el “gran evento de unidad nacional”, símbolo estable, incuestionable e “incriticable” donde se unen durante 24 horas de cadena nacional los canales de televisión, políticos y deportistas, gente del espectáculo y de la empresa, sin distinciones en un solo Chile que anima Don Francisco.

Luego del terremoto, a petición de la ex presidenta Bachelet, se implementó rápidamente la fórmula. Junto con la recaudación de fondos, se restableció la normalidad. Los héroes de la independencia de Chile clamaban en la adversidad “Aún tenemos Patria, ciudadanos”, doscientos años después, el grito pareció ser “Aún tenemos Teletón –y mejor que nunca-“. Se reconstruyó uno de los símbolos de la sociedad espectáculo articuladora y validadora del velo mediático, se restableció la fé en la bondad solidaria de los chilenos amenazada por la crudas imágenes de los saqueos, la presidenta saliente, Bachelet, se abrazó con el presidente electo, Piñera, reconciliando a las dos opuestas coaliciones.

Pero de debate y conversaciones nada. Peligroso estado de silencio y bloqueo del diálogo, cuando se requiere desatar la creación e imaginación para renovar el desarrollo y devolver el impulso a regiones donde el desastre dejó pérdidas materiales por 30.000 millones de dólares. Donde el añejísimo centralismo chileno habla de hacerse cargo de la reconstrucción y ayuda, y los afectados tiemblan, esta vez por dentro. Es que este no es el primer gran cataclismo que sufre Chile, Valdivia en los sesenta sufrió el peor terremoto de la historia de la humanidad y nunca más volvió a incorporarse al desarrollo con la vitalidad de ante; Tocopilla que fue devastada por un terremoto hace cinco años, todavía es una ciudad de viviendas provisorias.

Pareciera que los chilenos, particularmente quienes detentan el poder de los medios de comunicación y los de ese “10% más acomodado que acumula más de la mitad del ingreso”, del que habla Jorge Ramos, pueden aceptar que se mueva la tierra y bote edificios, puertos y aeropuertos, pero no que bote la imagen de Chile que han construido.

Este terremoto real, a diferencia de aquel del habla popular chilena que todo lo cambia y lo transforma, se parece más a uno surgido de la filosofía de El Gatopardo, del escritor italiano Giuseppe di Lampedusa que dice “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.
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