Mostrando las entradas con la etiqueta programa de educadores líderes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta programa de educadores líderes. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de febrero de 2011

A propósito de la violencia contra comunicadores y del bloqueo de transmisiones en Egipto


La Fundación Violeta Barrios de Chamorro, con sede en Managua, Nicaragua y la Fundación de la Comunicología, con sede en Santiago de Chile condenan la violencia contra los periodistas, y la clausura y obstáculos al normal funcionamiento de medios de comunicación, internet y redes sociales y telecomunicaciones en Egipto.

Desde hace tiempo no asistíamos a muestras de represión y brutalidad tan abierta por parte de un gobierno, sus servicios de seguridad, policía y partidarios contra miembros de la prensa. Los ataques por turbas, secuestros y palizas, confiscación de equipos y allanamientos de lugares de trabajo,  en contra de comunicadores y periodistas internacionales y egipcios son inaceptables y constituyen un retroceso que avergüenza a toda la comunidad humana.

Constituyen parte de este escenario de barbarie las inéditas medidas de bloqueo masivo de las telecomunicaciones, telefonía celular, internet y redes sociales, en una decisión gubernamental implementada sin pudor y abiertamente, destinada a impedir la comunicación entre los ciudadanos.

Los ciudadanos y comunicadores de muchos países han pagado altos precios, ofreciendo hasta sus vidas para avanzar hacia un mundo con más libertad de expresión y prensa, con más acceso a los medios de comunicación y redes sociales, con más transparencia e integridad. Los hechos sucedidos estos últimos diez días en Egipto representan un grave retroceso en el naciente derecho a la comunicación y son una ofensa para la comunidad mundial.

Junto a gobiernos, ciudadanos y organizaciones de todo el mundo exigimos al Gobierno de Egipto: el inmediato restablecimiento del derecho a la comunicación de todos sus ciudadanos y, particularmente, garantizar la protección y las condiciones para el libre ejercicio del trabajo de periodistas y comunicadores.

Managua y Santiago, 5 de febrero de 2011




Cristiana Chamorro, Secretaria de la Junta Directiva de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro. Managua, Nicaragua

Mauricio Tolosa, Presidente de la Fundación de la Comunicología.
Santiago, Chile



Las instituciones y organizaciones interesadas en adherir a esta declaración pueden escribir a: contacto@fundacioncomunicologia.org

jueves, 18 de marzo de 2010

Líderes para construir un país

Por Francisca Aguilar González
Un 31 de octubre (2009) ingresé a una sala, eran cerca de 30 adolescentes, estudiantes de enseñanza media que provenían de esos espacios sociales llamados vulnerables. Sin consultar previamente qué significaba aquello en la práctica y tampoco tratando de imaginar realidades extremas o historias complejas, nos conocimos. El primer ejercicio fue mirarnos a los ojos sin excusas ni definiciones, pero si con mucha libertad.

Ellos integraban el “Programa Educadores Líderes” de la Universidad de Santiago de Chile. Eran jóvenes que sobresalían dentro de la comunidad escolar por ser líderes, por aquella distinción que los hacía aparecer con una energía potente o distinta a sus pares. Estando en aquella sala, ese sábado de octubre, era necesario empatizar, ir más allá de lo que la vida nos ha posibilitado hacer de manera individual y descubrir esa forma de liderar que actúa hacia un bienestar común.

Un liderazgo en construcción
Ciertamente experimentar una realidad nos permite un nivel mayor de empatía, ya sea al crear una estrategia de intervención o al imaginar una posible solución, pues ambas serán más cercana hacia las personas que van dirigidas.

La experiencia que nos entrega estar con el “otro” o los “otros” desde una relación humana, distinguida como un ejercicio basado en la escucha “presente”, la observación y la empatía, nos entrega una vivencia emocional, de contenido y de hechos concretos que ayudará sin duda a imaginar qué es eso que buscan o necesitan descubrir las personas, en su hacer, en su cotidianidad.

Intervenir desde un liderazgo que vaya en pro de fortalecer los proyectos comunes, individuales y por construir, es la visión de un líder que comprende lo que requiere una comunidad humana que imagina en torno a sus sueños, deseos y frustraciones por disipar.

Aquí, al igual que en la frase “el mensajero no importa”, el líder no es el centro de todo proceso, por el contrario, su papel es revelarles a las personas la capacidad innata y la fuerza que vive en ellas, ya sea al momento de vincularse y hacer posibles sus proyectos de vida, laborales y humanitarios.

Por años los líderes fueron vistos como pequeños “héroes”, seres especiales y protagonistas de los cambios, sin embargo si observamos bien, los cambios son el resultado de la fuerza que logran las personas al trabajar unidas para y por un objetivo común, es más, sin personas no hay líder, su figura se sustenta desde la existencia de los “otros”.

Ahora un líder que advierte su capacidad y rol, comprenderá que puede vincular, potenciar y dar sentido a la existencia humana. El valor de su intervención surge cuando las personas descubren que desde sus acciones, lo que parece “imposible” puede ser posible.

Es sabido que lo que nos impide pensar en lo “posible”, es el discurso instalado de que las “cosas seguirán siendo como han sido hasta hoy”, ello siembra la frustración y por ende, paraliza las acciones o movimientos que permitan cambiar una situación para dar paso a una nueva y mejor.

Hechos como el Plebiscito de 1988 en Chile, el ingreso de la mujer al mundo laboral o el poder hablar de violencia intrafamiliar, explotación infantil y homosexualidad en Latinoamérica, revelan que previamente existió una comunidad, un grupo humano que buscó generar cambios, integración y establecer conversaciones que por largos años estuvieron “escondidas” por otros grupos humanos.

La tarea del líder actual es distinguir, fortalecer y crear comunidades humanas. Para ello el líder debe buscar e identificar como “gran observador” las prácticas utilizadas por los seres humanos al relacionarse. Si hacemos el ejercicio, surgen tres prácticas habituales: el conversar, la necesidad de ser escuchados y la búsqueda del bienestar, tres acciones que permiten sabernos en el mundo junto a “otros”, anunciar qué deseamos y nuestra razón de vida respectivamente.

Es por ello que las distinciones son vitales al momento de trabajar junto a los grupos humanos. Es más, si el líder descubre cómo se comunica un determinado grupo, logrará saber qué buscan, cómo vincularlos entre sí y qué es “eso” que necesitan reforzar para coincidir como comunidad.

En conclusión, diremos que el líder de hoy ya no es el “patrón”, “la autoridad” o “el animador”, sino más bien una persona que sintoniza, que observa al ser humano, alguien dispuesto a escuchar y que de manera brutal se siente inspirado por esa potencia que vive en cada una de las personas, seres que al lograr comunión pueden cambiar el rumbo de las cosas a su favor.

Aquí no hay destino, sólo una vida por escribirse.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...